La iniciativa “Un beso y Chao”, impulsada por CityLab Biobío, busca mejorar la seguridad y fluidez en el ingreso a establecimientos educacionales, con apoyo de estudiantes de Ingeniería en Prevención de Riesgos Laborales y Ambientales de la casa de estudios.
Con un fuerte énfasis en la seguridad vial y el trabajo colaborativo, estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María, Sede Concepción, participaron activamente en el programa piloto “Un beso y Chao”, iniciativa que busca optimizar el ingreso de escolares a sus establecimientos, reduciendo riesgos y mejorando la fluidez del tránsito en horarios punta.
El proyecto, desarrollado por CityLab Biobío y ejecutado en el Colegio Bautista de Concepción, contó con el apoyo de estudiantes de Ingeniería en Prevención de Riesgos Laborales y Ambientales, quienes cumplieron un rol clave en terreno, orientando a apoderados, resguardando a escolares y contribuyendo a generar una cultura de movilidad más segura.
El director de la Sede Concepción, Cristián Lara, destacó el sentido formativo y el impacto de esta experiencia. “La Universidad Técnica Federico Santa María ha mantenido un rol activo desde el inicio del laboratorio y hoy estamos aquí colaborando en el proyecto Un beso y Chao, que busca que el acceso a los colegios por parte de los estudiantes sea más seguro y que el tránsito sea lo más fluido posible. Junto a nuestros y nuestras estudiantes de la carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos, estamos colaborando para asegurar que niños y niñas desciendan de sus automóviles, accedan al colegio de manera segura y el tránsito pueda continuar de manera fluida”.
Para las y los estudiantes de la USM, la experiencia fue una valiosa instancia de aprendizaje en terreno. Así lo expresó Rayen Yanqueo, estudiante de segundo año de la carrera, quien destacó que, “la experiencia ha sido muy enriquecedora, ya que te permite fortalecer la comunicación con los padres y estudiantes, además de aprender a identificar algunos tipos de riesgos que se pueden ver en la seguridad vial”.
Desde el establecimiento educacional, el inspector general Cristian Andaur valoró positivamente los resultados obtenidos durante los primeros días de implementación. “Ha sido un programa innovador, donde también los apoderados entendieron la dinámica y hubo colaboración de parte de ellos y de los estudiantes. Esto ha permitido observar mejoras en la fluidez del tránsito”. Asimismo, destacó el potencial de continuidad de la iniciativa: “este puntapié inicial genera cercanía con los estudiantes más grandes y eso, lógicamente, es una ventaja para nosotros”.
Desde CityLab Biobío, su director principal, Fernando Pérez, explicó el enfoque del proyecto, basado en datos e innovación. “Llevamos cerca de un año midiendo cuál es el impacto del tráfico en torno a los colegios durante las mañanas en horario peak. Creemos que hay problemas importantes que no solamente se solucionan con nueva infraestructura, sino que también a través de la innovación en las lógicas de gestión”.
Pérez agregó que los primeros resultados son alentadores. “De manera preliminar hemos tenido tacos que alcanzan los veinte minutos. Hoy tuvimos un taco de cerca de cinco a siete minutos. Por lo tanto, esperamos que esta iniciativa esté teniendo el impacto que esperamos”.


