USM desarrolla robot autónomo que optimiza la aplicación de bioinsumos en la agricultura

24 - marzo - 2026

El sistema IDA-Dog, desarrollado en el Centro de Biotecnología Dr. Daniel Alkalay Lowitt, recorre los cultivos de manera autónoma, utilizando cámaras y sensores para detectar problemas y aplicar microorganismos para proteger a las plantas.

Con el objetivo de avanzar hacia una agricultura más eficiente, sustentable y tecnológicamente avanzada, investigadores del Centro de Biotecnología Dr. Daniel Alkalay Lowitt (CB-DAL) de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) desarrollaron IDA-Dog, un robot autónomo capaz de recorrer cultivos y aplicar bioinsumos de manera precisa e inteligente, reduciendo significativamente el uso de agua, combustibles y mano de obra en los procesos agrícolas.

Esta iniciativa es liderada por Alejandra Vergara, asistente científica del CB-DAL, quien explica que “este robot agrícola recorre los cultivos de manera autónoma y aplica microorganismos beneficiosos para proteger las plantas. En lugar de que el agricultor tenga que fumigar manualmente o usar grandes máquinas que gastan agua, combustible y tiempo, este robot se mueve por el campo identificando las plantas y liberando pequeñas cantidades de bioinsumos justo donde se necesitan”.

En este contexto, la iniciativa —que cuenta con el apoyo del proyecto institucional CienciaV 2030—, integra robótica móvil, visión por computador e inteligencia artificial para determinar cuándo y dónde aplicar microorganismos benéficos sobre las plantas.

Asimismo, el equipo de trabajo que desarrolla esta tecnología está conformado por la Dra. Marcela Carvajal y Eduardo Piñones, ambos académicos del Departamento de Ingeniería en Diseño de la USM; y Franco Jorquera, académico del Departamento de Electrotecnia e Informática USM, Sede Viña del Mar.

Reducir costos y minimizar impacto ambiental

A diferencia de los sistemas tradicionales de aspersión que utilizan agua, combustibles, maquinaria pesada y requieren alta disponibilidad de mano de obra, IDA-Dog permite aplicar microorganismos en polvo sin necesidad de transportar grandes volúmenes de líquido, disminuyendo la huella hídrica y energética del proceso agrícola.

“El sector agrícola enfrenta un desafío creciente en la aplicación eficiente de insumos para el control de plagas y enfermedades. Actualmente, estos productos se aplican mayoritariamente mediante fumigaciones tradicionales que requieren grandes volúmenes de agua, consumo de combustibles fósiles y una alta dependencia de mano de obra, lo que incrementa los costos operacionales y el impacto ambiental de las prácticas agrícolas”, explica la investigadora.

Aplicación inteligente de bioinsumos

Los bioinsumos, productos a base de microorganismos benéficos, permiten fortalecer la salud vegetal y mejorar el rendimiento de cultivos, reduciendo la dependencia de químicos tradicionales, sin embargo, su aplicación requiere precisión, y muchas veces, personal especializado.

Al respecto, Vergara cuenta el impacto que tendría este robot en la gestión de insumos aumentando la eficiencia del proceso: “se espera una reducción sustantiva en el uso de agua, ya que el sistema propone aplicar microorganismos en formato sólido o microdosificado, lo que podría disminuir entre un 80% y 95% el consumo. Asimismo, al tratarse de un robot eléctrico autónomo, se proyecta una disminución en el uso de combustibles fósiles utilizados en maquinaria agrícola tradicional, lo que permitiría reducir la huella de carbono de este tipo de trabajos”.

Por otra parte, “el sistema permitiría realizar aplicaciones más frecuentes y localizadas, aplicando bioinsumos únicamente donde se requieren. Esto podría traducirse en una reducción de tiempo y dosis total de insumos utilizada por hectárea, automatizando tareas que actualmente requieren intervención humana”, sostiene la investigadora.

Un mercado en expansión

IDA-Dog se proyecta como una solución estratégica para agricultores dedicados a cultivos de alto valor, empresas de bioproductos, el sector agroexportador y proveedores de tecnología agrícola. En Chile, la tendencia al uso de bioinsumos crece de la mano de la agricultura sustentable y la necesidad de cumplir estándares internacionales más exigentes.

En relación con el tipo de agricultor que podría adoptar este robot y el tamaño del mercado potencial, Vergara sostiene que, “el proyecto está orientado principalmente a pequeños y medianos agricultores, así como a productores de fruta de exportación, especialmente aquellos que buscan cumplir con estándares ambientales cada vez más exigentes en mercados internacionales. En particular, el mercado europeo ha fortalecido sus regulaciones en materia de sostenibilidad, reducción de residuos químicos y trazabilidad en la producción agrícola, lo que impulsa la adopción de soluciones más limpias y eficientes en el manejo de cultivos”.

Entre las proyecciones que tiene esta tecnología, se espera avanzar en las validaciones de campo para alcanzar un nivel intermedio de madurez tecnológica (TRL).

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