La iniciativa articula tres asignaturas de Técnico Universitario en Construcción de la Sede Concepción y contempla un proceso formativo de aproximadamente un año, fortaleciendo competencias técnicas y el trabajo en equipo.
La alegría de las niñas y los niños de la Escuela Bello Horizonte de Lota marcó el cierre de un proceso que comenzó muchos meses antes, en los talleres de la Universidad Técnica Federico Santa María, Sede Concepción. Allí, estudiantes de Técnico Universitario en Construcción levantaron, paso a paso, las casas que hoy se transformarán en nuevos espacios de juego, encuentro y convivencia para la comunidad escolar.
La iniciativa, impulsada por el Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la USM, culminó con la donación de cuatro estructuras: una fue entregada a una organización de Yumbel y otras tres fueron destinadas al establecimiento educacional lotino. Dos de estas últimas serán utilizadas por niñas y niños de Educación Parvularia y la tercera quedará a disposición de estudiantes de enseñanza básica.
La construcción de las casas forma parte de un proceso académico que se extiende durante aproximadamente un año y articula las asignaturas Tecnología de la Madera, Edificación I y Edificación II. De esta manera, las y los estudiantes avanzan desde la ejecución de las estructuras hasta sus terminaciones, que incluyen pisos, revestimientos, fachadas y cubiertas.
Mirko Arias, apoyo docente de la USM, explicó que esta experiencia permite al estudiantado conocer distintos sistemas constructivos y trabajar con materiales como madera, perfiles de acero galvanizado, zinc y teja asfáltica.
“El objetivo principal es que los alumnos vayan conociendo distintos tipos de sistemas constructivos y también trabajar con distintos tipos de materiales. Una de las cosas principales que a nosotros nos interesa como Construcción es el trabajo en equipo, el cual los chicos van desarrollando prácticamente desde que empiezan la carrera”, señaló.
Aprender, equivocarse y volver a intentar
La experiencia se enmarca en el enfoque de Aprendizaje + Servicio, metodología que vincula los resultados de aprendizaje de una asignatura con necesidades concretas del entorno. En este caso, las y los estudiantes no solo desarrollaron competencias técnicas asociadas a su especialidad, sino que también pudieron comprender el propósito social de su trabajo y el impacto que este puede generar en la comunidad.
Para Noelia Godoy, estudiante de Técnico Universitario en Construcción, levantar una de las casas significó enfrentarse a desafíos, aprender de los errores y apoyarse en sus compañeros y compañeras.
“Al principio fue un poco complicado poder entender todo lo que estaba pasando al momento de llegar a construirlo. Fue un proceso de aprendizaje, de equivocación, de volver a intentar y de mucho trabajo en equipo, pero dio muy buenos resultados con el paso del tiempo”, relató.
Las y los estudiantes que participaron en la construcción también estuvieron presentes durante el traslado y la entrega de las estructuras. Así pudieron observar el resultado final de su trabajo y compartir con quienes harán uso de ellas.
“Es reconfortante ver cómo algo que significó tanto tiempo de trabajo y esfuerzo es recibido con una alegría tremenda. Es lindo ver el cariño con que el colegio y los niños lo reciben. Es bastante reconfortante”, expresó Franco Yáñez, estudiante de Técnico Universitario en Construcción.
Mirko Arias destacó que esta instancia permite cerrar el ciclo formativo y otorgar sentido más profundo al trabajo realizado durante el año. “Los estudiantes que participan son los mismos que han desarrollado las casas, o sea, ven un año de trabajo y ven el fruto. Una de las cosas que más los reconforta es ver las caras de los niños cuando van bajando las casas o cuando pueden interactuar con ellos. Es gratificante tanto para los alumnos como para los profesores que acompañamos esta instancia”, afirmó.
Nuevos espacios para compartir
En la Escuela Bello Horizonte, las casas serán incorporadas al proyecto de mejoramiento del frontis del establecimiento, con el objetivo de generar un entorno más acogedor, seguro y entretenido para sus cerca de 250 estudiantes. Entre ellos se encuentran alrededor de 40 niñas y niños de prekínder y kínder, quienes serán beneficiarios directos de dos de las estructuras.
“Estamos súper contentos. Agradecemos a la Universidad Técnica Federico Santa María por esta hermosa donación para nuestros niños y niñas de la Escuela Bello Horizonte. Estamos felices y ellos aún más”, manifestó Natalia Alegría, inspectora general del establecimiento.
La comunidad educativa espera que las nuevas instalaciones se transformen en espacios para jugar, compartir e interactuar durante los recreos y las actividades formativas. Para las y los estudiantes de la USM, en tanto, la entrega representó mucho más que el término de un trabajo académico: fue la oportunidad de comprobar que los conocimientos adquiridos en el aula y el taller pueden ponerse al servicio de las personas y contribuir de manera concreta al bienestar de las comunidades.

