USM desarrolla dispositivos de fabricación digital para apoyar a personas con discapacidad en sus actividades diarias

27 - julio - 2026

Proyecto del Departamento de Ingeniería en Diseño se concretó gracias a un Fondart Nacional que permitió el trabajo colaborativo entre la casa de estudios y usuarios del Cesfam de Quebrada Verde con el fin de fortalecer su autonomía y mejorar su calidad de vida.

USM desarrolla dispositivos de fabricación digital para apoyar a personas con discapacidad en sus actividades diariasAbrir una botella, abrocharse un botón o cortarse las uñas son actividades cotidianas que se llevan a cabo casi por inercia y sin pensar; sin embargo, para personas que se encuentran en situación de discapacidad, el hecho de enfrentarse a alguna de estas acciones muchas veces genera dolor e, incluso, frustración. Por lo anterior, un equipo del Departamento de Ingeniería en Diseño de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) desarrolló un proyecto cuyo foco fue la co-creación de dispositivos fabricados digitalmente que buscan apoyar a quienes día a día se ven enfrentados a esta realidad.

La iniciativa, que se ejecutó gracias a la adjudicación de un Fondart Nacional, investigó cómo el diseño participativo y la fabricación digital pueden contribuir a ampliar el acceso a ayudas técnicas para actividades cotidianas como vestirse, alimentarse, realizar tareas domésticas y llevar a cabos actividades de autocuidado. Para ello, el equipo liderado por la académica del Departamento de Ingeniería en Diseño de la USM, Melissa Pozatti, junto a Gabriela López, Valentina Roco y el terapeuta ocupacional, Francisco Castro Soto, trabajó junto a usuarios del Cesfam Quebrada Verde de Valparaíso y un terapeuta ocupacional, incorporando sus experiencias y necesidades en cada etapa del proceso.

Trabajo colaborativo

“Co-diseño de ayudas técnicas con grupos de personas en situación de discapacidad, mediante tecnologías de fabricación digital” es el nombre del proyecto cuyo trabajo contempló la participación de 22 usuarios en distintas etapas de levantamiento de información, con quienes se sostuvieron diversos encuentros donde se identificaron necesidades asociadas a actividades de la vida diaria y se diseñaron soluciones adaptadas a la realidad de los participantes.

En ese aspecto, Pozatti destacó el valor de incorporar a los mismos usuarios como protagonistas del proceso de diseño, precisando que “muchas veces las ayudas técnicas disponibles no responden completamente a las necesidades reales de las personas, por lo que al trabajar directamente con los usuarios pudimos adaptar y mejorar soluciones existentes, e incluso desarrollar nuevas propuestas surgidas de sus propias experiencias cotidianas. Eso permitió obtener dispositivos mucho más pertinentes y útiles para quienes los utilizan”.

Diseño con impacto

Uno de los aspectos distintivos del proyecto fue que los usuarios probaron los prototipos durante 30 días, registrando su experiencia a través de bitácoras que permitieron perfeccionar los diseños antes de llegar a sus versiones finales.

En este sentido, la académica del Departamento de Ingeniería en Diseño, Natalia Plentz, quien es integrante del equipo, explicó que la fabricación digital ofrece oportunidades inéditas para personalizar este tipo de soluciones. “La ventaja de trabajar con modelos digitales es que las ayudas técnicas pueden adaptarse a las características específicas de cada persona. Además, al liberar los archivos de diseño, otros usuarios o instituciones pueden modificarlos, imprimirlos y ajustarlos según sus propias necesidades”.

En relación con la liberación de los archivos para impresión 3D descargables, la directora del proyectó detalló que estos estarán disponibles en su cuenta de Instagram y en repositorios de impresión 3D.

En tanto, entre los dispositivos desarrollados se encuentran herramientas para facilitar la apertura de botellas, manipular objetos domésticos y realizar tareas que suelen verse afectadas por limitaciones de movilidad en brazos y manos. Varias de estas soluciones incorporan además elementos culturales y territoriales propios del contexto local, aspectos que generalmente no están presentes en productos comerciales. Un ejemplo de ello es el accesorio para colgar ropa en cordeles, muy propio de las casas de Valparaíso.

Acceso y democratización

El proyecto, que se extendió por poco más de un año, tuvo su ceremonia de cierre en el Campus Casa Central Valparaíso de la USM, tras haber sido presentado previamente en el Campus San Joaquín de la casa de estudios y en la Universidad de Chile.

Durante el encuentro, se entregaron a los participantes un kit con 10 herramientas de ayuda técnica, ocasión en que el profesor del Departamento de Ingeniería en Diseño, Víctor Urrutia, destacó que uno de los principales desafíos en materia de discapacidad sigue siendo el acceso a este tipo de innovaciones. “Existe una amplia oferta de ayudas técnicas orientadas a movilidad, visión o audición, pero muchas actividades cotidianas quedan invisibilizadas. Abrir una botella, tender ropa o realizar tareas de autocuidado son acciones fundamentales para la autonomía de las personas y, sin embargo, no siempre cuentan con soluciones accesibles. La fabricación digital permite responder a esas necesidades desde una lógica más abierta, colaborativa y personalizada”, comentó.

Asimismo, la académica Melissa Pozatti adelantó que el equipo ya se encuentra postulando a nuevas fuentes de financiamiento para ampliar la investigación, incorporar nuevas condiciones de discapacidad, validar más dispositivos y fortalecer alianzas con instituciones de distintas regiones del país.

 Democratización tecnológica

A diferencia de los procesos industriales tradicionales como el moldeo por inyección, que generan productos estandarizados y rígidos, el uso de la manufactura aditiva (impresión 3D) otorga una ventaja competitiva fundamental en el ámbito de la salud: la personalización geométrica según la anatomía de cada paciente.

“La ventaja de entregar y liberar estos modelos es que las personas pueden realizar modificaciones directas si tienen, por ejemplo, la mano más grande o una limitación de movilidad específica. Como el mercado tradicional no ve un interés comercial masivo en estas tareas diarias, y la discapacidad se concentra lamentablemente en los quintiles más vulnerables, la fabricación digital pública y descentralizada aparece como la gran alternativa de acceso”, puntualizó Melissa Pozatti.

En la ceremonia de cierre, las usuarias Loreto Silva, Leontina Barrera, Evelyn Arias, Patricia Espinoza y Ana Valero, todas del Taller de Fibromialgia del Cesfam Quebrada Verde, a cargo del terapeuta ocupacional Francisco Castro, se mostraron felices con las nuevas herramientas y con el hecho de ser consideradas para investigaciones que buscan mejorar su calidad de vida.

 

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