La iniciativa reúne a instituciones de Chile y México para transferir conocimientos, fortalecer capacidades productivas y promover el desarrollo sostenible del patrimonio vitivinícola de ambas regiones.
Con el objetivo de fortalecer las capacidades productivas y abrir nuevas oportunidades de crecimiento para pequeños viñateros de las regiones de Biobío y Ñuble, el Departamento de Química y Medio Ambiente de la Universidad Técnica Federico Santa María, Sede Concepcion, dio inicio al proyecto “Jornadas Binacionales de Competitividad Sostenible Vitivinícola”, iniciativa desarrollada junto a la Universidad Católica de la Santísima Concepción y los institutos tecnológicos de Purísima del Rincón, Guanajuato, y de Chihuahua, México.
La primera jornada se realizó en dependencias de la Universidad Técnica Federico Santa María y reunió a productores, académicos, estudiantes y representantes del mundo vitivinícola en torno a exposiciones enfocadas en innovación, sostenibilidad y competitividad del sector. La segunda jornada tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UCSC, oportunidad en que se abordaron materias vinculadas a costos de producción, formalización y modelos de negocio.
La instancia surgió tras un encuentro académico internacional que permitió identificar intereses comunes entre las instituciones participantes y las necesidades existentes en el territorio. Así lo explicó el profesor del Departamento de Química y Medio Ambiente de la Sede Concepción, Rafael Solar, quien destacó que el proyecto nace de la necesidad de acercar información técnica confiable y herramientas prácticas a los pequeños productores vitivinícolas de Ñuble y Biobío.
“Hoy los viñateros enfrentan importantes desafíos asociados a los costos de producción y a la necesidad de mejorar su competitividad. Por ello, nuestro objetivo ha sido entregar herramientas prácticas que contribuyan a mejorar la calidad de sus procesos y productos. La primera jornada estuvo enfocada en buenas prácticas de fabricación, incorporando contenidos relacionados con el uso de tecnología, el manejo seguro de productos químicos y la prevención de riesgos, aspectos fundamentales para una producción vitivinícola moderna y sostenible”, señaló el académico.
El docente agregó que el principal propósito de las jornadas es contribuir a que los productores puedan optimizar su cadena de valor, gestionar sus costos y fortalecer sus modelos de negocio, integrando conocimientos asociados a vinificación, control de calidad, marketing, seguridad, sostenibilidad y logística de distribución.
La iniciativa es desarrollada principalmente por el Departamento de Química y Medio Ambiente de la Sede Concepción, con la participación de académicos de los departamentos de Construcción y Prevención de Riesgos y Mecánica, promoviendo un trabajo interdisciplinario que permita entregar soluciones integrales a las necesidades del sector.
En ese trabajo conjunto, la seguridad y la prevención también han sido abordadas como elementos clave para fortalecer la sostenibilidad del rubro, especialmente considerando el crecimiento del enoturismo y las labores que se desarrollan en bodegas y viñedos.
“En el mundo del vino, prevenir no es un gasto extra: es una forma de cuidar a las personas, evitar paradas innecesarias y mantener la calidad del trabajo y del producto. Para los pequeños productores y los emprendimientos de enoturismo, esto es todavía más importante, porque un accidente o un problema operativo no solo afecta la producción, también golpea directamente a la familia, la imagen del negocio y su capacidad de seguir creciendo. Al final, trabajar con seguridad también es una manera de hacer mejor vino y construir un proyecto más sólido y sostenible”, indicó Ricardo Pastenes, profesor del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos que dictó el módulo.
Junto con la transferencia de conocimientos hacia los productores, Solar valoró especialmente la articulación entre instituciones nacionales e internacionales, señalando que uno de los desafíos es “fortalecer un polo vitivinícola entre Ñuble y Biobío, que hoy está disperso”, relevando además que esta colaboración abre la puerta a futuros proyectos internacionales, publicaciones académicas, actividades de investigación aplicada e intercambios de conocimiento.
Vinculación con impacto territorial
Uno de los aspectos más valorados por los asistentes ha sido el enfoque práctico y cercano de las jornadas, especialmente considerando las complejidades que enfrentan actualmente pequeños productores familiares, afectados por el aumento de costos, los incendios forestales y las dificultades de formalización.
Arturo Escobar del Río, representante de Viña Quinta Rosa de Yumbel, destacó el aporte que ha significado la iniciativa para el rubro. “Me gustó mucho el enfoque que se le dio, especialmente el tema de prevención de riesgos. Nosotros estamos incursionando mucho en el enoturismo y es muy importante resguardar la seguridad de quienes nos visitan”, comentó.
El productor también valoró la participación de instituciones mexicanas en el proyecto. “Nos van a aportar otra mirada. Vamos a poder aprender de las tecnologías que ellos están usando y poder aplicarlas acá con la experiencia de los profesores de esta universidad”, sostuvo.
Esta iniciativa forma parte de un Proyecto de Desarrollo Universitario (PDU) impulsado por el Departamento de Química y Medio Ambiente de la USM. Su enfoque inicial está orientado a contribuir al mejoramiento de la calidad del vino patrimonial producido en las regiones de Ñuble y Biobío, fortaleciendo las capacidades técnicas de los productores, promoviendo buenas prácticas de elaboración y acercando herramientas de control y aseguramiento de la calidad adaptadas a la realidad de la vitivinicultura local.
Asimismo, las jornadas constituyen un complemento a las actividades desarrolladas por el Laboratorio de Enología del Departamento de Química y Medio Ambiente de la casa de estudios, potenciando su vinculación con el territorio y fortaleciendo su rol como espacio de apoyo técnico, análisis, investigación aplicada, transferencia tecnológica y acompañamiento a pequeños productores vitivinícolas.
A través de estas jornadas, la USM busca consolidar un espacio permanente de colaboración que permita acercar capacidades técnicas y académicas al territorio, favoreciendo el desarrollo sostenible de un rubro con fuerte identidad local y proyección internacional.
La iniciativa contempla además un total de seis jornadas en diversos emplazamientos del territorio, talleres prácticos, servicios de apoyo técnico, actividades de capacitación especializada y el desarrollo de productos académicos conjuntos entre las instituciones participantes, fortaleciendo así la vinculación entre universidad, comunidad y sector productivo, y contribuyendo a la preservación, valorización y competitividad del patrimonio vitivinícola de Ñuble y Biobío.


