Día Nacional del Medio Ambiente: conocer el territorio para enfrentar sus desafíos

Por Francisco Cereceda

profesor titular Departamento de Química; director CETAM.

6 - octubre - 2026

La diversidad geográfica y ambiental de Chile plantea desafíos que requieren investigación y monitoreo sostenido. Desde la atmósfera de la cordillera hasta los suelos del norte y los ecosistemas antárticos, el CETAM estudia distintos procesos de contaminación y sus efectos, generando información sobre cambios que ocurren en el territorio.

Cada 2 de octubre, Chile conmemora el Día Nacional del Medio Ambiente, una fecha establecida en 2014 para promover la valoración y protección del patrimonio natural del país. Esta conmemoración también invita a observar cómo las actividades humanas están modificando los ecosistemas y qué conocimiento se necesita para comprender esos cambios.

Chile reúne condiciones ambientales muy distintas a lo largo de su territorio. El desierto de Atacama, la cordillera de los Andes, los bosques, humedales, costas, glaciares y territorios australes presentan características y problemas diferentes. En algunos casos, las principales preocupaciones están relacionadas con la contaminación; en otros, con la disponibilidad de agua, la degradación de los suelos, la pérdida de biodiversidad o los efectos del cambio climático.

Para estudiar estos fenómenos se necesitan mediciones que se mantengan en el tiempo. Un registro aislado puede mostrar la situación de un lugar en un momento determinado, pero las observaciones realizadas durante años permiten reconocer variaciones, comparar períodos e identificar tendencias.

Esta es una de las áreas en las que trabaja el Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) de la Universidad Técnica Federico Santa María. Sus investigaciones utilizan herramientas de diversas disciplinas científicas y de la ingeniería para estudiar contaminantes y procesos ambientales en distintos territorios de Chile.

En la cordillera de los Andes, por ejemplo, el monitoreo desarrollado en los laboratorios-refugio NUNATAK ha permitido reunir registros de contaminantes atmosféricos como material particulado, carbono negro, ozono y óxidos de nitrógeno. Estas mediciones permiten observar la composición de la atmósfera en condiciones de alta montaña y estudiar su relación con procesos que afectan la nieve y el hielo.

En la Antártica, el trabajo se concentra también en los aerosoles y contaminantes que circulan por la atmósfera y que pueden terminar depositándose sobre la nieve. Monitorear su presencia permite estudiar el transporte de partículas hacia zonas alejadas de sus fuentes y analizar cómo estos aportes interactúan con ambientes particularmente sensibles a los cambios de temperatura y del clima.

En el norte del país, otras investigaciones abordan contaminantes presentes en suelos y residuos asociados a actividades mineras, entre ellos metales pesados con especial foco en el mercurio, debido a su ubicuidad y alta toxicidad. A esto se suman estudios sobre microplásticos, biomonitorización, evaluación toxicológica y recuperación de ambientes afectados por incendios forestales.

Son problemas distintos y ocurren en lugares muy alejados entre sí, pero tienen un punto en común: para entender qué está pasando es necesario contar con mediciones confiables y conocer cómo cambian las condiciones ambientales a lo largo del tiempo.

Mantener  y fortalecer ese tipo de investigación será cada vez más relevante para Chile. El país deberá seguir mejorando sus sistemas de monitoreo, estudiar contaminantes que hasta ahora han recibido menor atención y ampliar el conocimiento sobre ecosistemas expuestos a cambios ambientales progresivos. También será necesario observar cómo se relacionan fenómenos que durante mucho tiempo se han estudiado por separado, como la contaminación atmosférica, el cambio climático, la disponibilidad de agua y la degradación de los suelos.

La investigación ambiental no termina cuando se obtiene una medición. Los datos adquieren valor cuando permiten comparar, encontrar relaciones y comprender procesos que no siempre son visibles a simple vista. Esa información puede servir para orientar nuevas investigaciones y también para apoyar decisiones relacionadas con la gestión del territorio y con las medidas de mitigación y de adaptación.

El Día Nacional del Medio Ambiente es una oportunidad para recordar que conocer el patrimonio natural de Chile también implica estudiarlo. En un país con condiciones ambientales tan diversas, observar cómo cambian sus ecosistemas y comprender las causas de esas transformaciones es parte del trabajo necesario para pensar en su futuro. No se puede conservar aquello que no se conoce, y lo que no se conoce, a nadie le importa que desaparezca, ya que solo conservamos lo que apreciamos, solo valoramos lo que conocemos y solo conocemos lo que estudiamos. Por ello, sin ciencia no hay futuro.

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