La iniciativa desarrollada por la Universidad Técnica Federico Santa María junto al AC3E y empresas colaboradoras integra generación solar, infraestructura de carga, acceso a vehículos eléctricos, financiamiento y formación.
Lo que comenzó como una apuesta por acercar la electromovilidad a la comunidad universitaria se ha transformado en una de las iniciativas más innovadoras del país en materia de movilidad sostenible. A un año de su puesta en marcha, Punto EV-USM se consolida como un modelo pionero que combina energía solar, infraestructura de carga gratuita para vehículos eléctricos, acceso preferente a tecnologías limpias y formación aplicada para estudiantes, académicos y funcionarios.
Impulsado por la Universidad Técnica Federico Santa María, a través de su Dirección de Infraestructura y el Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E), junto a la colaboración Arauco, Dhemax, E-Auto, Nissan, Gildemeister y Rhona, el proyecto cuenta actualmente con estaciones operativas en Campus Casa Central Valparaíso y Campus San Joaquín, convirtiendo a la USM en la primera universidad de Latinoamérica en implementar de forma estructural y permanente una red de carga solar para vehículos eléctricos.
Para el rector de la USM, Juan Yuz, uno de los principales aportes de la iniciativa es “demostrar que desde la universidad podemos desarrollar soluciones reales para avanzar hacia una movilidad más sostenible. Lo que buscamos es reducir las barreras de entrada para la electromovilidad e instalar el paradigma de que la carga de vehículos debe ser fotovoltaica, durante el día, en el lugar de trabajo y de bajo costo”.
Un ecosistema de electromovilidad
Más que una estación de carga, Punto EV ha evolucionado hacia un ecosistema que integra distintos componentes de la cadena de valor de la electromovilidad.
Javier Robledo, business developer del AC3E, explica que uno de los principales aprendizajes del proyecto ha sido comprender la electromovilidad desde una mirada sistémica. “No basta con promover vehículos eléctricos; también es clave preguntarse cómo, dónde y con qué energía se cargan. Nuestra visión es que un vehículo eléctrico alcanza mayor coherencia ambiental cuando puede cargarse durante el día, aprovechando la generación solar disponible”, afirma.
La experiencia también ha convertido a la universidad en una plataforma experimental donde estudiantes, investigadores y académicos pueden interactuar cotidianamente con tecnologías vinculadas a la transición energética, las energías renovables y los sistemas inteligentes de carga.
Acceso para la comunidad
Uno de los elementos que diferencia a Punto EV dentro del ecosistema nacional es que no solo aborda la infraestructura de carga, sino también las barreras de acceso que enfrentan quienes desean adoptar la electromovilidad, como el costo y acceso a financiamiento. Alexis Rodríguez, director comercial de E-Auto Global, destaca que el objetivo ha sido construir un modelo integral que facilite la transición hacia tecnologías más limpias.
“El proyecto pasó de ser un punto de carga a un convenio que incorpora vehículos, financiamiento y asesoría especializada. Hoy un integrante de la comunidad universitaria no solo puede cargar un vehículo eléctrico en el campus, también puede acceder a alternativas de compra u financiamiento que antes no existían”, explica.
La electromovilidad como parte de la vida universitaria
Durante este primer año, Punto EV ha sido reconocido por organismos especializados y presentado en encuentros internacionales sobre movilidad sostenible, validando una propuesta que combina innovación tecnológica, sostenibilidad y transferencia de conocimiento.
Sin embargo, más allá de la infraestructura, los indicadores ambientales y los reconocimientos obtenidos, uno de los principales logros de Punto EV ha sido incorporar la electromovilidad a la experiencia cotidiana de la comunidad universitaria, y así lo destacan sus usuarios.
La profesora del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Margarita Normabuena, valora que la iniciativa no solo facilita la carga de vehículos eléctricos dentro del campus, sino que también cumple un importante rol de difusión y formación. “Su presencia hace visible que la transición energética ya es una realidad y ayuda a generar interés, conocimiento y confianza en torno a nuevas formas de transporte más sostenibles”, señala.
Una experiencia similar comparte Patricio Catalán, profesor del Departamento de Obras Civiles, quien utiliza regularmente la infraestructura disponible en Campus Casa Central Valparaíso. “Poder cargar el vehículo mientras permanece estacionado durante la jornada laboral ha sido una solución muy cómoda y práctica. Se aprovecha un tiempo que normalmente sería inactivo, lo que hace mucho más eficiente el uso del vehículo eléctrico”, comenta.
Del mismo modo, el profesor del Departamento de Arquitectura, Sandro Maino, destaca que Punto EV fue un factor importante para que decidiera adquirir un vehículo híbrido enchufable. “La comodidad de dejar el auto cargando durante la jornada laboral facilita su uso, evitando tiempos de espera muertos en lugares de carga. Por otra parte, el casual encuentro con otras personas que han elegido la electromovilidad me ha permitido ampliar mis básicos conocimientos sobre este tipo de vehículos”.


