Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física y, en Chile, también el Día Nacional del Deporte, una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del movimiento y promover hábitos que contribuyan a combatir el sedentarismo. Este desafío cobra especial relevancia en los jóvenes, quienes constituyen una preocupación permanente para nuestra institución, llamadas a fomentar activamente una cultura de vida saludable en sus comunidades.
Para construir una comunidad saludable, es fundamental crear una cultura basada en hábitos positivos, lo que implica establecer normas claras y repetir comportamientos que promuevan el bienestar. Con el tiempo, estas acciones se transforman en disciplina, y la disciplina permite que esos comportamientos se mantengan hasta convertirse en hábitos permanentes en la vida diaria.
En la misma línea y en el marco de esta fecha, que busca fomentar un estilo de vida activo y mejora la salud física y mental, reduciendo el riesgo de enfermedades, la USM trabaja desde el ingreso de sus estudiantes en la formación de hábitos saludables, promoviendo el respeto por normas relacionadas con la actividad física y el cuidado personal, entendiendo que estos son pilares necesarios para el desarrollo integral.
Nuestro modelo educativo declara una de las competencias transversales a la Vida Saludable, lo que significa que los estudiantes deben desarrollar habilidades de autocuidado, autodesarrollo y autogestión durante su vida universitaria. Sembrando el diálogo, la toma de decisiones responsables y la convivencia respetuosa en los distintos espacios de la comunidad.
Considerando a la vez que, en sus planes de estudio, los estudiantes cuentan con la asignatura de Educación Física, donde participan en actividades físicas moderadas, juegos y ejercicios diseñados por sus profesores con la finalidad de incorporar hábitos saludables de manera práctica y progresiva. Además, la universidad ofrece diversas actividades extracurriculares que complementan esta formación, brindando más oportunidades para mantenerse activos.
El objetivo principal es que cada estudiante desarrolle sus capacidades físicas y viva distintas experiencias motrices a través de la práctica constante de actividad física. De esta manera, se busca que adopten un estilo de vida saludable que puedan mantener a lo largo del tiempo.
Fomentar la actividad física no solo impacta positivamente la vida universitaria, sino que también fortalece el perfil de egreso, formando profesionales más integrales y conscientes de su bienestar. Un estudiante activo no solo se cuida, sino que también construye relaciones positivas y aporta a una comunidad más saludable.


