Con el objetivo de fortalecer la igualdad en la educación superior, la Universidad Técnica Federico Santa María reunió en Valparaíso a las direcciones de género de la Red de Universidades Públicas no Estatales, G9, en un encuentro ampliado que marcó un nuevo ciclo de planificación estratégica de la comisión.
Pamela Soto, directora de Género de la USM, señaló que “para la USM, liderar esta comisión es de suma importancia” y subrayó que el trabajo desarrollado permite “instalar discusiones asociadas a la política nacional y revisar los ajustes que se requieren en las políticas de género actualmente”.
Desde la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pilar Bontá, jefa de Equidad de Género, destacó el carácter “muy colaborativo del espacio” y valoró que “a pesar de las diferencias identitarias entre las universidades, existe un denominador común que ha fortalecido los vínculos y ha permitido lograr hitos como la realización de un seminario y la publicación de un boletín”.
Desafíos y estructura de trabajo
La Comisión de Equidad de Género del G9 se encuentra en un proceso de planificación estratégica en conjunto con otras comisiones de la red. Para este nuevo ciclo se definieron tres subcomisiones de trabajo. La primera está enfocada en datos y monitoreo, encargada de construir indicadores que permitan evaluar los avances en políticas de género. La segunda corresponde al ámbito de formación y busca transversalizar la perspectiva de género en todos los niveles de enseñanza.
La tercera subcomisión aborda memoria y gestión estratégica, instancia coordinada en parte por Pamela Soto, que busca rescatar la historia de la comisión y vincularla con la planificación institucional de la red. Sobre este punto, Pilar Bontá indicó que un desafío importante ha sido “involucrar a nuestros equipos dentro de la comisión”, lo que ha permitido avanzar en distintos ejes y fomentar el crecimiento del trabajo colaborativo.
Las coordinadoras de la comisión esperan consolidar la planificación de estas tres subcomisiones con el objetivo de generar una política más robusta sobre la instalación y proyección de las direcciones de género, tanto en las instituciones del G9 como a nivel nacional.
El impacto del trabajo de la comisión trasciende las universidades, incidiendo en la formación de futuros profesionales y en la vida cotidiana de las comunidades educativas. En este sentido, se enfatizó la necesidad de fomentar relaciones equitativas, integrar el enfoque de género en la educación y alcanzar una igualdad sustantiva en todos los espacios.
Bontá concluyó que “la columna vertebral de nuestro trabajo es lo formativo, con la ambición de formar en bienestar, en cuidado y en relaciones equitativas para alcanzar una igualdad sustantiva en materia de género”.