Universidad Técnica Federico Santa María

Proyecto USM es parte de las propuestas ganadoras de “Desafíos para la recuperación post-incendios 2023”

10 - julio - 2024

Una iniciativa encabezada por la Dra. Marcela Carvajal figura entre las 12 propuestas en el concurso “Desafíos para la recuperación post-incendios 2023”, con el que MinCiencia y la ANID buscan cubrir las necesidades de los territorios afectados por los más de 200 incendios en el Ñuble, Biobío y La Araucanía.

Con el fin de combatir el daño provocado por los incendios forestales, científicos nacionales desarrollaron una serie de proyectos medioambientales a través de una importante convocatoria impulsada por el Gobierno de Chile.

En este contexto, la investigadora de la Universidad Técnica Federico Santa María, Marcela Carvajal, destacó con el proyecto interdisciplinario que combina la ingeniería, la química y la microbiología del suelo para desarrollar un bioformulado a base de microorganismos nativos beneficiosos, los cuales permitirán mitigar la erosión y promover la restauración de ecosistemas forestales incendiados.

Según señala la investigadora del Centro de Biotecnología “Dr. Daniel Alkalay Lowitt” y directora del proyecto, el bioproducto está basado en comunidades microbiológicas aisladas de la zona de estudio, como bacterias y hongos nativos. “Este tipo de comunidades microbiológicas puedan recolonizar rápidamente los suelos dañados y con ello se acelerarán los procesos de restauración de suelos incendiados, lo que permitirá mitigar la erosión y favorecer las actividades de reforestación”, explica la científica.

La Dra. Carvajal también señala que «este proyecto nos permite ser un aporte regional y nacional para los desafíos postincendios, desde una perspectiva ecosistémica y microbiológica que busca atender los efectos que sufre la diversidad microbiana en suelos incendiados. Esperamos reconstituir la flora microbiana a través de la elaboración de un bioproducto que asegure el éxito de reforestaciones futuras y evitar así, las perdidas de suelo productivo por la alta erosión presente en estos casos».

Por su parte, el Dr. Cereceda, director alterno del proyecto e investigador del Centro de Tecnologías Ambientales de la USM, señala que se trata de un proyecto «de vital importancia ya que busca desarrollar estrategias para acelerar la restauración  de los suelos degradados por incendios forestales, mediante la reactivación de comunidades microbianas, las que a su vez también mejoran su permeabilidad, favoreciendo así el establecimiento de nueva cobertura vegetal, reduciendo además la erosión».

Asimismo, el experto agrega que, a nivel más amplio, «estos incendios, no solo afectan la vegetación y las funciones del suelo, sino que además tiene otros efectos ambientales adversos, como el deterioro de la calidad del aire, efectos sobre el derretimiento de los glaciares y el cambio climático, aspectos poco estudiados y mucho menos visibles de estos desastres naturales, en este caso producido por la acción humana».

El proyecto nace como una de las 12 propuestas ganadoras del concurso “Desafíos para la recuperación post-incendios 2023” con el que el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MinCiencia) y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), busca ayudar a cubrir las necesidades de los territorios afectados por los más de 200 incendios que se desarrollaron durante el verano de 2023 en las regiones del Ñuble, Biobío y La Araucanía.

Estas catástrofes terminaron con la vida de 26 personas y solo hasta el 6 de marzo de ese año se vieron afectadas más de 360 hectáreas en 68 comunas, dejando más de 3 mil hogares damnificados. Además, cerca de 12 mil productores silvoagropecuarios reportaron daños en sus predios y casi 6 mil hectáreas de cultivos se vieron dañados, con alrededor de 2 mil bodegas y 735 invernaderos destruidos completa o parcialmente.

 

Llamado nacional

A mediados de 2023 se realizaron talleres regionales que permitieron el levantamiento de problemas de interés público en las zonas afectadas. Durante estas actividades participaron actores representantes de la industria forestal, el Estado y la sociedad civil, como seremis de Ciencia, los ministerios de Energía, Medio Ambiente y Agricultura; funcionarios regionales de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), municipios, gobiernos regionales, entre otros.

A través de estas actividades se logró una definición específica de los problemas que serían abordadas en talleres con investigadores y académicos, permitiendo enfrentar la problemática desde la información para la gestión del riesgo de incendios forestales, los efectos de los incendios forestales en los ecosistemas y las consecuencias de los incendios forestales en los territorios. Estos tres focos serían los que dieron forma a los proyectos que se adjudicaron los 720 millones de pesos del concurso.

La subsecretaria del MinCiencia, Carolina Gainza, señala que iniciativas como estas visibilizan la capacidad que tiene el país de investigar y generar conocimiento aplicable para la prevención de los incendios forestales. “Todo el trabajo que hicimos en regiones, con los investigadores y los afectados se concretó en este concurso”, asegura, agregando que “pusimos a disposición la investigación que se hace en el país para estos desastres socioambientales”.

Por su parte, la directora nacional de ANID, Alejandra Pizarro, destaca a los proyectos seleccionados en el concurso por su innovación y capacidad resolutiva. “Podemos ver que nuestra comunidad científica tiene la capacidad, el empuje y el proceso creativo para generar muy buenas propuestas para participar en esta investigación”, sostiene.

 

Proyectos

De las 30 postulaciones, 12 fueron las seleccionadas desde diferentes centros de investigación y universidades. Uno de estos proyectos viene de desde el Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), cuya propuesta es la construcción de una plataforma inteligente para la gestión comunitaria en la prevención y control de incendios extremos, orientada sobre todo a interfaces urbanas-rurales, y que además de implementarse como sistema de manejo de combustible en nuestro país, se exportaría a Portugal y Cataluña.

El segundo proyecto ganador será desarrollado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), y consiste en un enfoque pionero que combina Inteligencia Artificial (IA) y visión por computadora ubicadas estratégicamente en torres de vigilancia. Esta herramienta fusiona tecnología, experiencia humana y recursos naturales, ya que a través de datos atmosféricos y topográficos se podría detectar fuego de manera temprana y generar alertas directas a una plataforma de visualización que en manos de CONAF.

“Efectos de los incendios forestales en los ecosistemas” es el proyecto adjudicado a la Universidad de Chile quien asociada con la CONAF trabajará en un método para la generación de pautas y oportunidades espacio temporales de intervención para la vegetación combustible, en el Centro-Sur del país. En otras palabras, estudiarán el ciclo biológico anual de las plantas y los cambios que tengan en cuanto a la humedad de las mismas, junto al análisis de variables climáticas, fotoperíodo y modelos basados en temperatura.

La Universidad Católica de la Santísima Concepción, junto a otras nueve instituciones asociadas (nacionales y extranjeras), se adjudicó un proyecto que combina estrategias innovadoras, así como tecnologías y procedimientos analíticos de vanguardia con el fin de desarrollar una comprensión predictiva del impacto del fuego en la materia orgánica del suelo y la dinámica de los nutrientes del mismo.

El Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) creará un prototipo tecnológico para la evaluación de impactos, priorización y restauración de ecosistemas afectados por incendios forestales, con el objetivo desarrollar e implementar un prototipo científico-tecnológico llamado PrioRest que en su primera fase abordará los impactos en la vegetación, las invasiones biológicas, el suelo y el agua, e incorporará los objetos de conservación bioculturales identificados por los actores locales.

Por otro lado, la Universidad de la Frontera se adjudicó un proyecto que busca diseñar una estrategia de fortalecimiento de plantas nativas mediante el uso de aplicaciones eco-biotecnológicas innovadoras, como la producción de microbiomas y plántulas mejoradas para así superar los deficientes resultados en la fase de establecimiento en suelos quemados y obtener mayores tasas de supervivencia y crecimiento de estas especies nativas.

La propuesta de la Universidad Adventista de Chile se centra en el diseño y evaluación de prototipos y kit sostenibles de cianobacterias (bacterias con clorofila que hacen fotosíntesis) capaces de formar biocostras sobre el suelo de la región de Ñuble para la prevención, mitigación y recuperación de los suelos quemados. El proyecto incluye evaluaciones técnico-económicas, estándares internacionales y colaboración nacional e internacional.

La Universidad de O’Higgins busca recuperar los servicios ecosistémicos desde el suelo a paisajes multifuncionales, creando un prototipo de evaluación multiescala para la toma de decisiones interdisciplinarias postincendios forestales, recuperando los servicios ecosistémicos desde el suelo a paisajes multifuncionales.

De la misma manera, la Universidad de Valparaíso desarrollará “Planset”, una plataforma para combatir incendios forestales en la región de Ñuble que permitirá visualizar geoespacialmente registros históricos de la frecuencia, intensidad y magnitud de los incendios y la influencia que estos han tenido en el uso de suelo y la recuperación de los bosques nativos en la zona.

La Fundación UC Davis Chile – Life Sciences Innovation Center trabaja en una herramienta químico sensorial predictiva que evaluará el impacto del humo de los incendios forestales en las uvas y el vino estableciendo concentraciones de referencia de compuestos fenólicos en los frutos expuestos y no expuestas a la contaminación, y realizar análisis químicos y sensoriales.

Finalmente, la Universidad de Concepción buscará crear un portafolio de soluciones para fortalecer la resiliencia de las áreas urbanas frente a incendios forestales, evaluando la resiliencia a nivel comunal mediante un set de indicadores para identificar necesidades de acción (interfaz urbano-rural) y elaborando un portafolio de acciones o soluciones factibles de implementar.

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