Cada 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha de especial relevancia en nuestro país debido a su riqueza natural y los desafíos ambientales que enfrenta. Desde la protección de la biodiversidad en la Patagonia hasta la lucha contra la contaminación atmosférica en Santiago, la educación ambiental es esencial para sensibilizar a la población y fomentar prácticas sostenibles.
Establecido en 1975 durante el Seminario Internacional de Educación Ambiental en Belgrado, Serbia, esta efeméride busca fomentar el compromiso de individuos y comunidades con la protección del medio ambiente. En Chile, diversas instituciones y organizaciones como el Centro de Tecnologías Ambientales (CETAM) trabajan activamente en este ámbito, desarrollando investigaciones y proyectos en áreas como calidad del aire, suelo y agua, bioremediación de suelos con soluciones basadas en la naturaleza, eficiencia energética y monitoreo de contaminantes ambientales.
El impacto de la educación ambiental en Chile
Estudios tanto del Ministerio del medio ambiente como de la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) han demostrado que una educación ambiental efectiva puede influir en los hábitos de consumo, reducir la generación de residuos y promover el uso de energías limpias. En el ámbito escolar, la inclusión de estos temas en los programas de estudio permite que las nuevas generaciones desarrollen una conciencia ecológica desde temprana edad, aspecto esencial en la lucha contra el cambio climático.
Asimismo, muchas organizaciones y gobiernos han implementado campañas para concienciar a la población sobre la importancia del reciclaje, la conservación del agua y la reducción de la huella de carbono. Entre estas organizaciones se destacan Greenpeace, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Fundación Ellen MacArthur, entre muchas otras, mientras que gobiernos como el de Alemania, Dinamarca, Costa Rica y Chile han liderado iniciativas innovadoras en temas ambientales en sus respectivas regiones. Chile, en particular, ha establecido un compromiso firme hacia la carbono neutralidad para el año 2050, implementando políticas y proyectos que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fomentar el uso de energías renovables. Estos esfuerzos han dado lugar a iniciativas innovadoras, como huertos urbanos, programas de reforestación y proyectos de energías renovables.
En este contexto, el CETAM ha trabajado desde su fundación en el 2007, en la evaluación de la calidad del aire y el impacto del cambio climático, contribuyendo con datos y análisis científicos para la toma de decisiones ambientales en el país. CETAM, ha apoyado proyectos de eficiencia energética en el uso de la leña y biocombustibles; la evaluación de la contaminación atmosférica sobre la salud de la población; la determinación de los impactos de la contaminación en zonas altamente industrializadas, como la de Quintero-Puchuncaví; los efectos de los residuos mineros, en especial los relaves, en la contaminación ambiental debida a metales pesados, especialmente mercurio; ha estudiado el impacto de los aerosoles, en especial el carbono negro y el polvo mineral sobre el cambio en el albedo y el derretimiento acelerado de los glaciares; ha desarrollado soluciones basadas en la naturaleza para la restauración de suelos post incendios forestales y aquellos contaminados con metales pesados; así como también ha organizado diversos seminarios, workshop y congresos, con foco en la temática ambiental, como el seminario internacional sobre micro plásticos y el más reciente sobre los efectos de las emisiones de partículas atmosféricas. Adicionalmente a esto CETAM ha participado en actividades de difusión en colegios de la región de Valparaíso y participado en ferias científicas orientadas a estudiantes de colegios, universidades y público en general; también ha hecho numerosos videos y documentales de difusión de todos estos temas, con la finalidad de difundir y expandir el conocimiento que ha y sigue generando en esta temática, más allá del ámbito puramente científico y/o académico. Estas actividades reflejan un esfuerzo constante por generar discusiones y espacios que promuevan la conciencia sobre la importancia de la protección y la sustentabilidad ambiental.
El reto de la educación ambiental en el siglo XXI
A pesar de los avances, la educación ambiental en Chile sigue siendo insuficiente y enfrenta desafíos en varios sectores clave. En el sector industrial, la falta de regulaciones y fiscalizaciones estrictas, así como la implementación limitada de tecnologías limpias contribuyen a la contaminación del aire, del agua y del suelo. En el sector agrícola, el uso indiscriminado de pesticidas y fertilizantes químicos afecta la salud del suelo y la biodiversidad, paradojalmente atentando sobre su propia finalidad, poniendo en riesgo la producción de alimentos y de paso el medio ambiente. Por otro lado, en el sector urbano, la falta de infraestructura adecuada para el reciclaje y la gestión de residuos sólidos genera un aumento significativo en los vertederos autorizados y clandestinos, generando nuevos focos de contaminación ambiental. Además, el sector educativo también enfrenta desafíos, ya que la integración de la educación ambiental en los programas escolares y en la educación superior sigue siendo limitada y desigual en todo el país.
La educación ambiental no debe limitarse a un solo día de reflexión, sino convertirse en un compromiso permanente. La participación de la academia, los ciudadanos, las empresas y gobiernos es crucial para impulsar un cambio real y garantizar un equilibrio entre el desarrollo humano y la preservación del medio ambiente.
En Chile, instituciones como el CETAM desempeñan un rol fundamental en la generación de conocimiento y estrategias para abordar la crisis ambiental. La responsabilidad recae en todos: educadores, científicos, gobiernos, políticos y ciudadanos. Solo a través de un esfuerzo conjunto podremos construir un país más sostenible y un planeta más sano para las futuras generaciones. “No se puede cuidar lo que no se conoce, ya que solo conservaremos lo que amamos, solo amaremos lo que conocemos y solo conoceremos lo que nos enseñen”, por ello sin ciencia no hay futuro.


