El aumento histórico en el precio de los combustibles en el país podría convertirse en un impulso decisivo para la adopción de vehículos eléctricos, consolidando un proceso que ya estaba en marcha, según la experta en transición y sostenibilidad energética Dr.-Ing Margarita Norambuena.
Hoy estamos frente a un incremento histórico en el precio de los combustibles, del orden de $370 por litro en gasolina y cerca de $580 en diésel, lo que impacta directamente el costo operativo diario de las personas. En ese contexto, los vehículos eléctricos pasan de ser una alternativa tecnológica a una alternativa económicamente atractiva.
“Este aumento puede actuar como catalizador de un cambio que ya estaba en marcha en Chile, modificando la ecuación económica del usuario”, explica la Dr.-Ing Margarita Norambuena, profesora del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Técnica Federico Santa María.
Según la experta, el Gobierno ya ha implementado medidas que refuerzan este impulso: subsidios al transporte y líneas de financiamiento que permiten, por ejemplo, a los taxistas migrar hacia vehículos eléctricos. “Este fenómeno no es nuevo. En los últimos años hemos visto una tendencia sostenida: caída en los precios de los vehículos eléctricos, mayor autonomía y expansión de la infraestructura de carga”, agrega.
Los esfuerzos chilenos en electromovilidad también incluyen aplicaciones avanzadas. El país cuenta con uno de los primeros remolcadores 100% eléctricos del mundo, evidenciando capacidades tecnológicas reales.
Ahorro económico y eficiencia
Desde el punto de vista económico, el cambio también resulta atractivo. Mientras un vehículo a combustión puede costar entre $175.000 y $200.000 mensuales en combustible, un vehículo eléctrico requiere entre $36.000 y $48.000 en electricidad, lo que representa un ahorro aproximado de $130.000 a $160.000 al mes, además de menores costos de mantenimiento.
Asimismo, el Gobierno chileno ha impulsado incentivos regulatorios y tributarios para fomentar la adopción de vehículos eléctricos. Entre ellos destacan exenciones temporales en el permiso de circulación, beneficios impositivos y estímulos para renovar flotas públicas y privadas. Además, se están discutiendo proyectos de ley, como la Ley de Transición Energética, que podrían ampliar estos beneficios y consolidar un marco legal más sólido para la electromovilidad, haciendo que los autos eléctricos sean más competitivos frente a los vehículos convencionales.
Innovación y sostenibilidad
Norambuena destaca varias líneas de investigación que facilitan esta transición: el desarrollo de estaciones de carga autónomas con energía solar, la optimización de convertidores de potencia, la estabilidad de la red ante alta penetración eléctrica, control avanzado de motores y uso de inteligencia artificial para coordinar múltiples puntos de carga.
A nivel sistémico, la profesora resalta que Chile cuenta con una matriz eléctrica con alta penetración renovable, expansión de infraestructura de carga y avances normativos. “Más que una tendencia, la electromovilidad es una transición estructural. El alza del combustible puede acelerarla, pero el verdadero desafío está en adaptar la red eléctrica y la tecnología para sostener este crecimiento de manera eficiente”, concluye la doctora Norambuena.


